¿Que resulta más fácil?

Es una verdad mundialmente conocida que todo lo que está destinado a salir
mal, saldrá mal, si no me lo creen pregúntenle a Murphy; no lo culpen, el
hombre sabia de lo que hablaba, pero si, sin importar cuanto hagamos para
cambiar un resultado el producto final va a seguir siendo el destinado por las
circunstancias, ¿merece la pena el esfuerzo?
Hace ya dos años que lo conocí, un niño de 20 años con mucho potencial, lleno
de vida, carismático y con un pequeño problema que no supe reconocer antes de
que fuera demasiado tarde.
Debo admitirlo, la mayor parte de mi vida está compuesta de lo que considero
"momentos difíciles", lo cual me convierte en un blanco fácil para enamorarme
de idiotas, patanes y toda clase de hombre que ofrezca un poco de alivio
instantáneo a mi soledad.
Todavía recuerdo el primer día que lo vi, no fue como en las películas en
las que el tiempo se detiene y mi corazón se acelera, no definitivamente no fue
así, todo se resume en una sonrisa ligera y una mirada suave, el entro por la
puerta principal del local en el que yo trabajaba con demasiada confianza debo
añadir, presentándose con todos como si se tratara de un nuevo muñeco para algún
aparador que ni siquiera teníamos. Por un momento creí que era demasiado, como
si mi sistema se estuviera preparando para lo que venía.
El fin de semana siguiente se recorrió el horario de salida por que las
ventas estaban incrementando y el encargado del local quería aprovechar las
ventajas que nos ofrecía la temporada de vacaciones, para mí no había problema
con quedarme un poco más en domingo pues realmente mi plan para ese día era
simplemente echarme en mi cama con un tazón de helado, palomitas de maíz y una buena
película (lo cual suele ocurrir cada domingo), pero al parecer para todos los demás
representaba abandonar sus planes para ese día o por lo menos tener que
retrasarlos. Y con todos también me refiero a que ese encantador joven llamado
Marco estaba incluido entre los abatidos; como era de esperarse el tiempo extra
no estaba rindiendo demasiado fruto por lo cual se podían ver al final del
pasillo a esas dos comadres que les encantaba la idea de comentar sobre la vida
de los demás, así como al par de "Hombres" sacando a relucir su
testosterona con chistes vulgares y misóginos o a alguno que otro que como yo
preferimos emplear el tiempo libre en revisar las redes sociales y burlarnos de
las falta de sentido común que circula en la internet en estos días.
Así que ahí estaba yo recargado riéndome del ultimo chiste publicado por mi
hermana en su red social, cuando de pronto escucho la una ligera voz
preguntando - ¿está ocupada esta caja? - realmente me tomo por sorpresa, y no
por el hecho de que se tratara de Marco, sino más bien por el hecho de que mi concentración
se encontraba literalmente perdida.
- No adelante puedes llevártela-
sorprendentemente mi hábil y fluida boca solo fue capaz de formular esas
palabras.
- Créeme no quiero llevarla a ningún lado, solo esperaba poder sentarme a tu
lado, claro si no te molesta o algo parecido-
- ah, que, no claro que no me molesta-
- Genial, soy Marco mucho gusto-
- Lo sé, me refiero a que se tu nombre-
- Eso es estupendo, yo también me sé el tuyo, Ramiro cierto-
- Si así me llamo, efectivamente-
Aunque al principio me resulta difícil abrirme con una persona (por lo
general ocurre al contrario, por lo cual soy mejor escuchando que siendo
escuchado), después de unos cuantos días me resulto tan familiar la presencia de
Marco que nos volvimos inseparables, como dije antes es poseedor de un gran
encanto lo cual en momentos llegaba a compensar mi incapacidad de ser sociable,
yo podía notarlo, la gente podía notarlo y empiezo a pensar que el también podía
notarlo pues trataba de estar el menor tiempo apartado de mí, haciéndome así más
tolerable para las demás personas.
Mi modo de pensar estaba cambiando seriamente no solo porque me agradaba,
sino también porque empezaba a sentir más que simple amistad por él; de pronto
mis planes para los fines de semana habían cambia, ya no me quedaba en casa
encerrado a lamentarme de mi semana, ahora era café, comer, pasear, una o dos
cervezas, cualquier actividad que me diera tiempo con el pero que fuera lo
suficientemente segura para no gritar a los cuatro vientos que me estaba
enamorando de él.
-Ramiroooooo-
-Que quieres, siempre que utilizas ese ridículo tono para llamarme es porque
ocupas algo, así que dilo de una vez-
-Me crees capaz, bueno en fin si hay algo, necesito pedirte un favor del
tamaño del mundo-
-No tengo dinero! -jajaaja- Soltó una carcajada.
-Sabes que no es eso- claro que no se trataba de eso, yo lo sabía de sobra,
pues sus padres eran personas sino acaudaladas por lo menos con las suficientes
ventajas económicas como para darse los lujos necesarios, Marco realmente no tenía
la necesidad de trabajar, más bien él estaba ahí solo porque sus padres querían
que aprendiera el valor de ganarse el dinero.
-Ok aquí va, el fin de semana estrenan la película de súper héroes que queríamos
ver, pero realmente no tengo a nadie con quien ir, y sé que no te gusta la idea
de ir acompañado al cine, pero la verdad seria genial si fueras tu quien me
acompañara, prometo no hacer ni el más mínimo sonido para no distraerte, pero
por favor di que si-
Realmente no es que me molestara ir con alguien más al cine, más bien se
trataba de no ir con él, entre todo el asunto de la sala oscura, la tenue luz
de la pantalla y las posibles escenas románticas existentes en casi toda película
hoy día, resultaba una trampa mortal para alguien como yo en cercanía de
alguien como él, así que tome mi tiempo en responder, me debatía a mí mismo
entre si decir que si o simplemente inventar alguna excusa para poder zafarme,
pero al final la curiosidad gano.
Con la mañana de domingo llego también mi arrepentimiento por haber aceptado
su invitación al cine, pero como todas las decisiones en esta vida una vez que
las tomas no hay vuelta atrás; el día transcurrió sin mayores incidentes solo
con una pequeña diferencia, Marco se la paso todo el día apartado de mí, casi
como si me estuviera evitando.
La tarde y el comportamiento de Marco me hacían pensar que nuestro plan de
salida tal vez pudiera cancelarse o por lo menos sufrir algunas alteraciones,
pero estaba totalmente equivocado.
-Listo para irnos-
- ¿Qué?, creí que la función empezaba hasta las 6:30 pm. pensé que tal vez
eso me daría algo de tiempo para irme a casa a tomar una ducha-
-Ammm, quizá tengas razón, hoy me la he pasado sudando como un cerdo al
matadero, además no te culpo por no querer una cita toda llena de sudor...-En
el momento en que la palabra salió de su boca fue como si a ambos nos
recorriera un frio por todo el cuerpo - No me refería a... sabes creo que
la ducha me ayudara con el cansancio, ¿te parece si nos vemos en la entrada del
cine a las 6:00? -
Ni siquiera me dio tiempo de responderle ya que salió corriendo del lugar,
posiblemente huyendo de sus propias palabras.
Me tarde un poco más de lo habitual en la regadera, pensando en todas las
implicaciones posibles de la palabra cita; por momentos me gustaba fantasear,
imaginarme historias en la cabeza sobre amores y novelas color de rosa, y para
mal de mí cordura las palabras de Marco habían dado demasiada tela de donde
cortar a mi habida imaginación.
Tengo la mala costumbre de siempre llegar 10 min antes a cada una de las
"citas" (ahí está de nuevo, la palabra C avivando mis delirios), lo
cual facilita que me desespera con facilidad al llegar el momento del
encuentro, ahí estaba yo mirando cada 30 segundos el reloj del celular, no solo
tuve problemas con el por lo lento que transcurría el indicador sino porque me
daba la sensación de que el tiempo estaba yendo hacia atrás, pase en unos
instantes de la desesperación hasta el enojo, hasta que lo vi...
Traía puestos unos jeans oscuros, una camisa rojo escarlata con el botón de
la parte de arriba suelto para dejar relucir ese pecho liso del color de un
helado de vainilla, el cabello perfectamente arreglado y un perfume con aromas
dulces y excitantes que se podía oler a distancia, con ese caminar particular
casi como si el mundo le perteneciera.
Después de la taquilla, nuestra primer parada fue directa hacia la dulcería
(él no puede soportar un momento del día sin comer algo dulce, al parecer calma
sus nervios),para después sentarnos en uno de los sillones que se encuentran en
la parte alejada del complejo, un lugar ideal para parejitas que quieren pasar
el rato antes de que su función empiece o un par de amigos que quieren charlar
sin tanto bullicio, hablamos de todos los temas que vinieron a nuestras
cabezas, después de todo no estaba siendo una tortura el ocultarle mis
sentimientos, el nivel de comodidad llego al grado de contarnos nuestros más
grandes secretos y miedos, haciéndonos conectar en modos que no podíamos creer
que fueran posibles.
Como era de esperarse la función estuvo plagada de acción, explosiones y una
que otra escena medio romanticona, pero la acción de verdad estaba apenas por comenzar.
-Ramiro-
- ¿Que paso?, debo recordarte que prometiste no interrumpir- El ignoro mi
comentario molesto.
-Estoy algo cansado, te molesta si recargo mi cabeza sobre tu hombro- En ese
momento sentí mi corazón acelerar hasta alcanzar velocidades súper sónicas.
- Supongo que no tiene nada de malo. -
Paso gran parte de la película y la posición había cambiado varias veces,
desde su cabeza sobre mi hombro, mi cabeza sobre el suyo, mi cabeza sobre su
hombro y su cabeza sobre la mía, en fin, poco a poco se fue convirtiendo en una
sensación normal, hasta que con un estruendo causado por el sonido envolvente
de la sala su mano tomo la mía entrelazándolas fuertemente. Por instinto mi reacción
fue voltear a verlo, pero para mi sorpresa su mirada ya estaba en el punto en
el que al voltear ya estábamos de frente viéndonos el uno hacia el otro, sus
ojos color avellana relucían por la luz que venia del proyector detrás nuestro,
tan perfecta y tan profunda era su mirada que me impedía mirar hacia otro lado,
lo escuche susurrar algo pero nada de lo que decía tenía sentido, ni la película,
ni la pareja que estaba a un lado, ni siquiera las decenas de personas
emocionadas alrededor por la adrenalina de las escenas de pelea.
Sus labios se acercaron queriendo alcanzar los míos, pero la posición en la
que estábamos no permitía demasiado el contacto además de que no era la más cómoda,
me acerque lo más posible para que se diera lo que sería la mejor sensación que
había experimentado al besar a alguien, sus labios carnosos tocaron suavemente
los míos expulsando su aliento con sabor a menta y dulce, el tacto se sentía húmedo
y caliente a la vez, como si mi cuerpo estuviera siendo cosido desde dentro.
-Eso fue maravilloso- Dije sin pensar.
-Sí, creo que fue algo para recordar definitivamente-
Una vez terminada la función decidimos caminar un poco para despejar las
piernas y la ideas también.
-Te parece si nos sentamos por ahí, sería más cómodo platicar así-
-Claro, como tu veas-
Por primera vez el silencio me pareció algo difícil de soportar así que fui
yo quien tomo la rienda de la conversación.
-Lamento haber hecho eso allá dentro, realmente no quería hacerte sentir
incomodo ni mucho menos arruinarlo todo. -
-No tienes que disculparte, no fue tu culpa, la verdad yo quería hacerlo, quería
besarte, nunca antes lo había hecho, digo con un hombre, es algo nuevo para mí,
todas estas emociones me resultan algo difíciles de asimilar, pero no me mal
entiendas, lo disfrute como no tienes ni idea.
-Entonces, ¿qué es lo que pasa? -
-No pasa nada, quiero esto, sentir contigo estas oleadas de satisfacción y
felicidad, no hay duda alguna de eso, pero necesito un poco de tiempo para
analizar e ir despacio, ¿me explico? -
-Si te entiendo-
Aparentemente su definición de ir despacio consistía en un montón de
muestras de afecto en público, con lo cual yo no tenía problema alguno, después
de esa noche el único lugar en el que las muestras de afecto cesaban era en el
trabajo, prometimos que no habría etiquetas en nuestra relación, solo estábamos
descubriendo los limites después de todo, pero al cabo de una o dos semanas me había
convertido en su pareja o al menos en forma no oficial ante los demás.
Las clases estaban por empezar y pronto el tendría que dejar el trabajo, lo
cual reduciría seriamente nuestras horas juntos.
El empezó a actuar de manera distinta, ya no me abrazaba para decirme que me
quería, ni me besaba en la frente cada que tenía oportunidad, su horario de
comida había cambiado así que no podíamos comer juntos más, yo se lo atribuía a
su preocupación por volver a la carrera, hasta que un viernes me pidió que comiéramos
juntos.
Salimos del local, con camino a un lugar de comida rápida saludable, la
comida transcurrió de manera tranquila, ambos terminamos nuestros alimentos y empezó
a hablar.
-Voy a regresar a la universidad el lunes, y eso me ha hecho pensar que este
juego que nos traemos no está llegando a ningún lado, mira no me lo tomes
a mal, pero soy joven aun, vamos tengo solo 20 años, y la verdad no estoy muy
seguro de que esto sea lo que quiero para mi vida- Desde que empezó a hablar yo
iba encontrando argumentos para debatir los suyos pero, en cuanto dijo la última
frase supe que no tenía nada más que decir al respecto, en fin de cuentas el
tenia razón, era joven y con una vida entera por delante- Además en la
universidad voy a conocer a muchas chavas y estoy seguro de que alguna de ellas
me va a llamar la atención y seguir con esto sería engañarte, lo último que
quiero es hacerte daño pero no puedo seguir más con esto.-
...
-Tienes toda la razón, creo que deberíamos acabar con esto, después de todo
no estaba funcionando. -
tomé mis cosas y salí lo más pronto posible de ese lugar, no quería dejar
que el viera mis emociones desbordarse como un mar de lágrimas, por suerte pude
contenerme por unos instantes,
En los días siguientes ya no estaba el en el local para hacerlo más difícil,
pero si estaban todos los demás, no solo mi corazón había sido herido, también
mi ego y todos mis compañeros me acosaban con preguntas sobre él, eso hacía que
mi irritación y mis habilidades sociales se hicieran todavía más desagradables,
pasaba la mitad del tiempo siendo desagradable y la otra llorando en mi habitación
o en el baño.
Me gustaría que hubiese sido como en las películas en las que solo basta a
la protagonista con tener unos cuantos días de auto compasión con comida
chatarra y películas románticas que le recuerden su miseria y así al día
siguiente aprendería una lección valiosa que la haría seguir adelante como si
nada hubiera pasado, pero no mis días de auto compasión se convirtieron en
semanas y luego se convirtieron en meses.
Cambié de trabajo, de ambiente, decidí que debía poner un poco más de
esfuerzo para convivir con las personas, tenía que demostrarme que podía ser
mejor persona sin él, y así fue, un día de pronto dentro de toda la miseria que
había quedado en mí, el dolor empezó a desaparecer, un poco día a día hasta que
ya no estaba.
Quien iba a pensar que el me daría lecciones incluso estando separados, me enseñó
a dejar que los demás formen parte de mi felicidad, que está bien abrir el corazón,
aunque eso implique que lo destrocen. Lo cual me recordó una frase que bien
puede quedar como parte de la aventura de enamorarse.
"PUEDE QUE EL VALIENTE NO VIVA PARA SIEMPRE, PERO NO ESTOY SEGURO DE
QUE EL CAUTO VIVA EN LO ABSOLUTO"