Our social:

sábado, 27 de febrero de 2016

TIPICO, CUANDO TE INVITAN A SALIR Y DESPUES NO CONTESTAN TUS MESAJES.



Hay tres cosas que debes tomar en cuenta cuando estas entrando en el mundo de las aplicaciones de citas (si, a riesgo de parecer un cliché, descargue GRINDR), en primera instancia nunca aceptes una cita de un extraño sin al menos haber platicado unos días previos, segundo cuando aceptes alguna cita con un extraño por lo menos asegúrate de obtener su número de teléfono y tercera pero no menos importante, prepárate porque cualquier cosa puede pasar.

Por décadas las películas nos han estado vendiendo toda es mierda sentimental en la que por eventos desafortunados o del destino en una noche solitaria puedes encontrar al amor de tu vida cuando menos te lo esperas.

El día en el trabajo no se podía describir de otro modo más que aburrido, en la mañana había estado algo movido pues tenía facturación que hacer, del tipio de trabajo que solo mantiene ocupada a la mente por unos instantes; para la tarde el día se comenzaba a sentir lento, yo me encontraba al borde de la muerte por nada que hacer cuando de pronto mi teléfono empezó a sonar múltiples veces, al principio solo me limite a ignorarlo pues es bien sabido que cuando el aburrimiento se apodera de tu cuerpo hasta el más grande estimulo pequeñece para sacarte de tu estupor.

Unos minutos después y un par de sonidos más, decidí tomar el teléfono y ver quien resultaba tan insistente, para mi sorpresa al abrir la aplicación se trataba de una enorme cantidad de fotos sexuales que algún pervertido sin rostro me enviaba con la leyenda “¿quieres coger conmigo?”.
Decidí que lo mejor que podía hacer era simplemente ignorarlo, pero los mensajes seguían llegando uno tras otro.

-No te gustaron las fotos-
-Ándale, estoy súper caliente-
-Tengo lugar libre para que me hagas tuyo-

Esos solo por mencionar los más leves; siempre me he caracterizado por respetar la vida sexual de todas las personas por lo cual solo me limite a contestar con un seco “no estoy interesado”, por suerte fue una frase eficaz ya que no me volvió a mandar mensajes eróticos.
Pensé en dejar pasar el incómodo momento y ponerme ver alguna de las series que netflix tiene que ofrecer, mis ojos se posaron en una nueva seria basada en unas novelas juveniles, así que sintonice el primer capítulo de lo cual parecía prometedor, tenía los elementos perfectos para una serie adolecente, algo de misterio, un triángulo amoroso (o es un cuarteto), magia, incluso había personajes gay (lo cual si me preguntan hace unos años seria genial, pero en el 2016 las series incluyen personajes de la comunidad únicamente para ganar audiencias y no se preocupan tanto por darles un buen arco en la historia); me encontraba en lo que debería de ser el momento de mas impacto en el capítulo piloto de la seria, una batalla entre la madre de la protagonista y los demonios que iban tras de su hija, cuando de pronto el teléfono de nuevo empezó a sonar, tenía miedo de revisarlo pues era muy probable que otro loco sexista quisiera hacer alarde de su masculinidad si no es que el mismo tipo de antes hubiera decidido darme una oportunidad de recapacitar.

Después de que pasara todo el momento de acción y se relajara algo el ritmo de la serie, venció en mi la curiosidad así que tome el teléfono para revisar los mensajes, fue bastante halagador el darme cuenta que no se trataban de fotos sexuales, de hecho, solo era una foto seguida del mensaje.

-Hola, como estas, eres muy guapo-

De acuerdo, lo admito me hizo el día, en la foto se podía ver a un hombre guapo de unos 28 años, llevaba puestos unos pantalones de lo que parecía ser gabardina color beige medio con una camisa color blanco, un blazer en color marino y para darle un tono de color un pañuelo color rojo en el bolsillo de la chaqueta. La barba estaba bien cuidada y cerrada en forma de candado, su sonrisa era encantadora, así que efectivamente caí por un poco de platica con un extraño.

RO.- Hola, muchas gracias, tu también lo eres-.
RA. -No, pues muchas gracias, y dime ¿a qué te dedicas? -.
RO.- Trabajo en una oficina, ¿y tú? -.
RA. - Yo soy arquitecto y me llamo Rafael, mucho gusto. -
RO.- Yo soy Rodrigo, el placer es mío. -

La charla iba por buen rumbo, un par de halagos, atrás cuantas historias sobre lo aburrido del trabajo, todo perfectamente encaminado a la invitación.

RA. – pues la verdad estoy aquí de paso y seria genial si me aceptas unos tragos, la verdad me vendría bien alguien que me muestre la ciudad y pues tú me agradaste. -
RO.- No lo sé, en la noche voy a cuidar a mis sobrinos, deja ver si mi hermana va a salir. –

Realmente no es que tuviera algo que hacer, solo se trataba de una excusa para no tener que pasar por la dolorosa experiencia de las citas, pues si efectivamente ya había dado el primer paso que era descargar GRINDR, pero era una cosa realmente distinta el de hecho salir con alguien.

Rafael parecía realmente interesado, o por lo menos eso se podía decir del modo en el que insistía para que aceptara su invitación.

RA. - Anda, dile a tu hermana que le encargue a alguien más a sus hijos, para que tú me puedas acompañar, te prometo que no tienes que preocuparte de nada, esta noche corre por mi cuenta. –

Ralamente no sé si fue su insistencia o el hecho de que realmente me gusto, pero me decidí a darle el “si” (no como en las nupcias, pero si como en “acepto, pero no beso en la primera cita”).

Quedamos de vernos a las 9.30 pm. En un antro del centro en el cual la mayor parte de la concurrencia es homosexual.

Como ya había comentado tengo una manía por llegar siempre antes a las citas pues no me gusta hacer esperar a la gente, del mismo modo que no me gusta que me hagan esperar.

Eran las 9:15 y yo ya estaba en la entrada del club, ya que mi cita no llegaba decidí alejarme un poco de la puerta para no parecer del tipo de personas ansiosas a las que dejan plantadas, a las 9:30 decidí que debería enviarle una mensaje para saber si todavía se iba a tardar mucho ya que la noche estaba empezando a enfriar y las gotas de lluvia no se hicieron esperar; fueron uno, dos, tres, muchos mensajes para, los cuales no0 obtuve respuesta, mi mente empezó a darle vueltas a lo patético del asunto, “como era posible que yo no me diera cuenta de lo absurdo que resultaba todo”, “como había dejado que el encanto de un chico, de nueva cuenta me la volviera  a jugar”.

En conjunto mi desilusión y el frio que calaba en los huesos me hicieron enviar un último mensaje.

RO. – OK entonces debo pensar que ya no estas interesado, pero muchas gracias por al menos hacerme sentir chido al invitarme, que tengas bonita noche-.

Efectivamente, me habían dejado como decimos acá en México, “como novia de rancho, vestido y alborotado”.

0 comentarios:

Publicar un comentario